La personalidad de la radio
Diego Tirado
El sonido es aquel transportador de
la palabra, el oído es aquel que capta las ondas provocadas por movimientos o
choques haciéndolo sonido, lo que lo convierte en una herramienta indispensable
para el desarrollo de la vida humana. La naturaleza es sorda, por esto mismo es
que están presentes los órganos auditivos, pero, no es lo único que
puede captar, también puede hacerlo con sensaciones armoniosas, entre ellas, la
música. No es la única sensación que podemos percibir gracias a tal
maravilloso, pero también sensible camino que nos ayuda escuchar de cada
detalle o cosa que nos rodea.
Dicho esto, nos introducimos a,
ahora, un medio de comunicación casi privado, pero no siempre tuvo esa
característica, no cuando aún era ajena la idea de la televisión como el centro
de atención en todos los hogares familiares. La radio, quien tomó un carácter
más íntimo, y con ese cambio también vino también la forma de hablar y de
escuchar. Es por eso que la personalidad de la radio ahora, consiste en evitar
ser un gritón, sino, ser un locutor íntimo con nuestro receptor oyente siendo
afectivo.
Nada es perfecto, por lo tanto, no
siempre se puede guardar ésta intimidad con nuestro oyente, la radio es como la
vida, siempre habrá dificultades o una exterioridad ruidosa, es por esto que se
debe seguir intentando prevalecer con la programación. Para esto, es esencial
la alegría, la radio es sentimental y emotiva, es por esto que para sentirnos
parte de ella, es necesario manifestar que nuestro radioescucha es parte de
nosotros y que miramos juntos a la misma dirección. La radio genera una
situación comunicativa muy particular, en la que emisor y receptor se ven sin
ser vistos y en la que se perciben espacios sin ser percibidos, se dibujan
mares, ríos, montañas, animales, rostros, sonrisas, tristezas, etc., que a la
hora de transmitir no son reales pero que en nuestra mente es creado ese
vínculo entre locutor y oyente.
Dentro de la radio se es libre, se
deja corretear al niño que llevamos dentro, contagiamos alegría, entusiasmo,
emociones positivas, ser vulnerable ante la audiencia. “El humor es el arte de
reírse de uno antes que lo hagan los demás” Eduardo del Río “Rius”.
Gracias a la radio, afirmó McLuhan,
el hombre alfabetizado o visual puede despertar, de nueva cuenta, sus memorias
tribales. La radio afecta a las personas de manera muy íntima, de tú a tú. Y la
radio no solamente es un poderoso espectador de recuerdos, también es “una
fuerza descentralizadora y pluralista”.
La radio resucita “la antigua experiencia de
la red de vínculos de profunda implicación tribal” (McLuhan, 1996, p. 309).
La radio provoca diferentes
reacciones psicológicas en los oyentes, entre ellas están las famosas imágenes
auditivas, que son, aquellas que se crean en nuestra mente, después de percibir
algún olor, color o sonido. Es por eso que la radio, según Mac Luhan es un
medio eminentemente visual, ya que el oído abre nuestro tercer ojo llamado
imaginación. El oído junto con la imaginación (a pesar de que la imaginación
pueda andar sola) crean éstas imágenes, por ejemplo, la música dependiendo del
género al que pertenezca, nos transmitirá diferentes emociones, que nos hará
sentir bien, o mal.
No se debe filosofar en la radio,
el lenguaje que debemos usar debe ser de palabras que sean concretas, palabras
que tengan un peso y una medida dada, ya que si empezamos a filosofar cada
mensaje que queremos enviar entonces, este aburrirá a los oyentes.
Según los chinos, una imagen vale
más que mil palabras, y esto lo afirmaron mucho antes que sea creado el cine o
la televisión.
Como persona de la radio, se debe
aprender bastante, de dos formas más que todo, una de ellas es, hablando, y la
otra, escuchando. A través del diálogo, logramos intercambiar conocimientos,
construir conceptos, evocando al pensamiento. Cuando escuchamos, el oído nos
enseña, nos hace críticos y nos da una idea más clara acerca de juicios y
prejuicios, incluso cuando nos escuchamos a nosotros mismos.
La personalidad de la radio no es
dada por los radialistas, sino por el oído, ya que la palabra personalidad,
tiene que ver con el sonido. Queriendo analizar la relación entre emisor,
receptor y el mensaje dado en este campo, reside en muchos puntos. Entre ellos,
el significado del mensaje, son cinco: la intención que quiere dar a conocer el
receptor, el mensaje que da el emisor, el mensaje en sí, el mensaje que recibe
el receptor y por último el que logra interpretar el receptor.
Por otro lado, no es necesario salir al aire si es que no
tenemos un receptor oyente que esté ahí disponible a escucharnos, y mucho menos
si los posibles receptores no tienen ganas de oír lo que decimos. Por ejemplo,
se hacen programas educativos dentro de la radio para poder ayudar y sacar de
la ignorancia a los oyentes de la comunidad, sin embargo no tienen oyentes. Es
desperdiciado dinero, se contratan
locutoras, productores, realizadoras… y se nos olvida preguntar al público, al
que supuestamente va dirigido ese programa, si le interesa escucharlo, y en
este ejemplo, no les gusta.
La mayor fuente de ruido (todo
aquello que interrumpe o altera la correcta comprensión) en la transferencia de
un mensaje, en la mayoría de veces, es por parte del emisor mismo, entrando nuevamente
en la personalidad de la radio, se debe buscar siempre, que un emisor, mucho
antes de aprender el lenguaje radiofónico, antes incluso de preocuparse por los
contenidos tocados en la programación, se tiene que sentir unas ganas de
relacionarse con el oyente y ganarse su confianza de alguna forma, ser empático.
Según Marshall Rosenberg, un comunicador
debe desarrollar una comunicación no violenta, que busca que las personas se
comuniquen entre sí con empatía y eficacia. La comunicación no violenta nos
ayuda a conectar con nosotros mismos y con los demás, permitiendo que aflore
nuestra compasión natural. Nos orienta de tal manera que nos permite
reestructurar nuestra forma de expresarnos y de escuchar a los demás,
haciéndonos conscientes de lo que observamos, sentimos y necesitamos, y lo que
le pedimos a los demás para hacer más rica nuestra vida y la de nuestro oyente.
La comunicación no violenta favorece la escucha atenta, el respeto y la
empatía, y propicia el deseo mutuo de dar de todo corazón.
Es por eso que, según Kaplún: la
verdadera comunicación no comienza hablando, sino escuchando. La principal
condición de un buen comunicador es saber escuchar. Un comunicador siempre
piensa en lo que tiene que decir para poder dar un buen mensaje, sin embargo,
un mejor comunicador, con capacidad de escucha, realmente tiene que preguntarse,
qué es lo que quieren escuchar los demás, nuestros receptores. De esta forma
llegamos a tener una actitud receptiva. Un comunicador cultiva su forma de
expresión y trata siempre de mejorar, no siempre hablando, sino también,
escuchando.
Para forjar una personalidad en la
radio, también debemos de tener una adecuada relación con el entorno, a esto le
podemos llamar, cultura. Aplicada al lenguaje, no debemos de usar palabras
técnicas si tenemos conocimiento que nuestros receptores no conocen este tipo
de términos. No debemos seguir el ejemplo de aquellos locutores que siempre
hacen las presentaciones de sus programas radiofónicos con términos lo
suficientemente intelectuales como para romper la relación que se debe crear
con nuestro oyente, eso solo hace sentirse distante a aquel que está expresándose.
En los medios de comunicación masiva, el lenguaje sencillo resulta ser el más
culto, por decir, más adecuado con el público al cual nos dirigimos. A este
lenguaje se le llama, lenguaje activo, un lenguaje sencillo con el que nos
podemos expresar en cualquier lugar de la ciudad, por otro lado, también es
correcto usar un lenguaje pasivo, puesto que, nunca es malo que los receptores
oyentes aprendan algo nuevo de vez en cuando, de alguna forma educamos a
aquellos que nos sintonizan.
Un buen comunicador tiene que
desarrollar una actitud de empoderamiento, que
es, tomar parte de, ser parte de algo, es necesario empoderarnos en nuestra
sociedad. Un comunicador siempre tendrá que
ser inclusivo con la ciudadanía, ciudadanía es aquella persona que es activa en
su comunidad, que participa de cada actividad que fomente la mejora de su
comunidad.
Existen dos tipos de radios, una
regional o nacional y otra local o comunitaria, se necesita de aquellas dos,
puesto que con la nacional podemos ver la realidad de nuestro país, observarla,
conocerla y poder juzgarla, y por otro lado la radio comunitaria o local, que
nos ayuda a ver los problemas internos y tratar de obtener soluciones a tales, también,
se mejora el autoestima de una comunidad, puesto que todos se expresan y se sienten
identificados con su lugar de desarrollo.
La radio se ha convertido en un
medio asociado a estilos de vida, aquí nos adentramos a lo propio de la música,
y su poder envolvente en una atmósfera de emociones, esto siempre ha sido parte
de, ya que el oído humano siempre fue musical.
Hacer radio es seducir al oyente, el caso es establecer esa afectiva del
emisor hacia el receptor y viceversa, hacer radio es pasión.
Hipervínculos:
http://www.cop.es/colegiados/pv00520/pdf/Empat%C3%ADa-autoempat%C3%ADa.pdf

Diego,
ResponderBorrarHay aproximaciones buenas, pero no construyes convenientemente una linealidad específica.