Resumen:
Una visión del cambio que tuvo la
radio con el pasar del tiempo para perdurar como un medio, una generalización
del contenido que abarcaría la radio y cómo hacer una programación correcta
después de un análisis intensivo. El énfasis en el lenguaje utilizado, el
cuidado de tal para salvaguardarlo, la importante labor de un locutor su ardua
tarea como emisor para construcción de espacios de diálogo junto a su oyente,
el cambio de papeles que con el tiempo ha ido presentándose en la relación
interlocutor-oyente (emisor-receptor) y la importancia del diálogo en el
espacio radial.
Abstract:
A vision of the change that
the radio had with the passage of time to last as a means, a generalization of
the content that would include the radio and how to make a correct programming
after an intensive analysis. The emphasis on the language used, the care of
such to safeguard it, the important work of a speaker his arduous task as an
issuer to build spaces for dialogue with his listener, the change of roles that
over time has been presented in the relationship interlocutor-listener
(sender-receiver) and the importance of dialogue in the radial space.
Términos clave:
Medio de comunicación, comunicación
radiofónica, interrelación interlocutor-oyente.
Key words:
Means of communication, radio communication, interlocutor-listener interrelation.
Means of communication, radio communication, interlocutor-listener interrelation.
Introducción:
En este artículo científico se
investigó acerca del cambio que tuvo la radio, quien en un principio era un
medio de difusión para personas heterogéneas, pasó a ser un medio de
comunicación para la inclusión de audiencias y la fomentación de participación
activa de estas, de la mano de la tecnología, también, el énfasis en el
intercambio que existe hoy en día entre el interlocutor y su radioescucha, como
los dos pueden ser emisores y receptores por medio del diálogo fomentado por la
radio actual. La importancia de la programación radial y el lenguaje que
debería ser usado para la correcta construcción verbal del oyente y también, la
salvaguarda máxima de este.
Desarrollo de contenidos:
“La radio es un medio que nunca se ha mantenido al margen de los
cambios tecnológicos. La evolución de las formas de producción, distribución y
recepción se ha proyectado en la configuración de los contenidos y de las
formas de interacción con la audiencia desde los orígenes centenarios del
medio…Antes, se subrayaba que la clave o llave del éxito de la radio estaba en
las apuestas por los contenidos, pero ahora esta clave cambia y apuesta por la
búsqueda de la audiencia en los escenario físicos y virtuales en los que se
encuentra. Llegar a las audiencias, hablar con ellas, establecer un diálogo,
estrechar la complicidad es el camino buscado y encontrado por la radio que,
sin abandonar su diseño tradicional, trabaja por extenderse a nuevas fórmulas de
conversación.” (La radio en busca de su
audiencia: hacia una escucha diversificada y multiplataforma, Nair Prata,
España).
A pesar del estado de
incertidumbre en el cual se encuentran todos los medios de comunicación debido
a los cambios permanentes que existen por el pasar del tiempo y la compañía del
desarrollo de la tecnología, existen medios que han ido evolucionando y
adaptándose, lo que se asegura, su estabilidad y su existencia con el pasar del
tiempo, todo esto por su posibilidad de apropiación y habilidad de tenencia,
quienes hacen crecer la capacidad de respuesta de sus receptores, lo que hace
una participación activa, entre estos medios, el más sobresaliente y el que más
aporta en resolución de asuntos sociales, es la radio.
En el principio, cuando la radio
fue creada solo servía para la difusión de información a un público lejano y
diferente (casi desconocido), donde el mensaje que se transmitía era una imitación
discursiva de la expresión de la naturaleza, la cual era conducida por el
sonido. Con el pasar del tiempo, en procura de la apropiación de mensajes, la
radio, se fue convirtiendo en un real medio de comunicación (lo que antes no
era), debido a que fue dejando de ser masivo para formar parte de la
ciudadanía, creando escenarios de propuestas y también de respuestas. Por esto,
es necesario considerar a la radio como un ente participativo dentro de la
construcción de la suma de conocimientos y costumbres que hacen la cultura
perteneciente a los ciudadanos de una localidad.
La radio, que según McLuhan es el
medio sonoro por excelencia, ya no se encuentra en la cabina, ya no del todo,
el protagonismo ahora es de la ciudadanía, la radio está inmersa en las
diferentes planificaciones de campañas y actividades temáticas donde se
proponen proyectos para la participación de los ciudadanos activos y con
respecto a su formulación, aquel producto escuchado a través del receptor que
es únicamente comprensible e identificable en función de la capacidad de
restitución de contenido semántico de los mensajes puestos en relación con el
cuadro de referencias culturales y de experiencias del oyente.
En estos tiempos actuales donde
la globalización de la economía y de la cultura está desarrollándose con
fuerza, la radio educativa y social en América Latina ha embarcado un rumbo de programaciones
y proyectos (quienes van de la mano de las nuevas tecnologías existentes) que incluyen sectores donde hay públicos
excluidos (quienes son de las opciones más importantes) para seguir al aire.
“Con frecuencia llamada “radio comunitaria”, su rasgo más
característico consiste en comprometerse con la participación comunitaria a
todos los niveles. Mientras los oyentes de la radio comercial pueden participar
en la programación de modo limitado –a través de tribunas libres por línea
telefónica o pidiendo su canción favorita- los oyentes de la radio comunitaria
son a la vez los productores, gerentes, directores, evaluadores y aún los
dueños de las estaciones. Esta forma alternativa de radio está cobrando cada
vez más importancia para los marginados de la sociedad, aquellos que apuestan
por un cambio político y cultural.” (La
radio comunitaria en el mundo, Bruce Girard,
RadioApasionad@s).
Pero, si hablamos de inclusión,
participación y apropiación, es importante saber qué está dentro de todo esto, qué
tipos de radios hay, en base a su programación y características para saber llegar hacia una
audiencia predeterminada, ya que no existe un solo público receptor, sino
muchos, y la radio es, según Lopez Vigil, el medio de comunicación más generoso
y es considerado así por propiciar la libertad de realización de actividades
diversas sin interrumpir a la gente. Hay características que toda radio, sin
importar su programación o su estilo, presenta, capacidad colectiva y sentido
de intimidad, junto a su facilidad de transmisión y recepción.
“La radio, como cualquier otro medio de comunicación, ofrece diferentes
tipos de contenidos cuya ideación y organización en el conjunto de la
programación puede atender a formas de comunicación diferentes, no solo la informativa.
Programar es una técnica, pero, al mismo tiempo, también es un arte: la técnica
y el arte de idear, realizar y presentar unos contenidos que brinden un
servicio al tipo de audiencia al que se dirige la emisora acorde con los
principios editoriales de la empresa, los recursos humanos técnicos de los que
se dispone y los parámetros reales del mercado en el que se emite. Además de la
relación comunicativa que una emisora entabla con su audiencia, la programación
también es el modo y la forma de idear y organizar el tiempo radiofónico de
acuerdo a una actuación concreta.” (Comunicación
y sociedad, Elsa Moreno, España).
El contenido que sale al aire en
la radio con una previsión con conciencia de que no durará para siempre, es
conocido como programación y esta dispone de un proceso, se crea, se
desarrolla, se reproduce y es matada por el mismo público. Es por eso que se
debe diseñar bien una programación y mantenerla con el tiempo, teniendo un buen
feedback con nuestro público, quien se acostumbra al estilo, a una estructura,
a un contenido y a una conducción que caracteriza el programa que tenemos, lo
cual fortalece la relación audiencia-medio.
Para poder diseñar un programa es
importante tener en cuenta diferentes aspectos, se tiene que investigar bastante
para poder llegar hacia un lugar de discusión, la investigación radiofónica se
presta para poder aprender técnicas y prácticas de análisis, teniendo en cuenta
los estudios participativos tanto cualitativa como cuantitativamente de probada
trayectoria y validez en la investigación de la comunicación y cultura, la
información adquirida de toda esta investigación arroja un diagnóstico y
colocación de objetivos inmersos de la mano de la clarificación de la
vinculación con las audiencias. Es importante restablecer e incorporar
nuevamente el buen uso de la palabra en la radio, más allá de melodías e
información que solo va en un sentido, la palabra para poder comunicarse bien,
tiene que estructurarse haciendo honor a su potencial para llegar a garantizar
su recepción.
Grave error es considerar a la
radio como solo emisión de música, considerarla así solo sería simplificarla y
empobrecerla como medio de comunicación, es por eso que es de mera importancia
el lenguaje del cual se hace uso todo el tiempo en la comunicación radiofónica.
El lenguaje radiofónico es el conjunto de formas sonoras y no sonoras
representadas por los sistemas expresivos de cuatro elementos básicos,
esenciales y muy importantes que son: palabra, música, sonidos y silencios,
cuya significación viene determinada por los recursos técnico-expresivos de la
reproducción sonora y su conjunto de factores que le dan caracterización a este
proceso de percepción. Estos elementos, correctamente estructurados,
oportunamente emitidos con una adecuada utilización, crean escenarios de
interés y apego al radioescucha.
“Lenguaje radial es un lenguaje que se utiliza en las programaciones de
radio. El lenguaje radial debe motivar (despertar interés por el mensaje) y dejar
inquietudes en el oyente, debe crear una pasión e imágenes mentales que sean la
proyección de las palabras. El lenguaje radial debe ser directo, acorde con el
tipo de oyente, claro, expresivo, persuasivo, coloquial, sencillo, concreto,
breve en el mensaje, veraz, sin exageración, elegante y coherente en las ideas.
El lenguaje radial debe crear una «pasión» pero nunca indiferencia ni
distorsión. En la radio debe hablarse siempre en tiempo presente, debe darse a
las personas el título que les corresponde como respeto a su cargo, oficio,
profesión o dignidad, debe pronunciarse correctamente los nombres en otros
idiomas, no debe hablarse rápido ni muy despacio, no debe utilizarse términos
despectivos o humillantes por resto al oyente, no debe hacerse pausas muy
largas ni emplear muchos adjetivos para enfatizar algo. En la radio se usa tres
clases de lenguaje: el lenguaje de los nombres (las palabras), el lenguaje de
las sensaciones (la música) y el lenguaje de las cosas (los ruidos o efectos
del ruido).”(Glosario radiofónico,
Eudoro Terrones, Lima).
Hacer radio es establecer un sentido común y
considerar también a nuestro oyente lo suficiente como para darle la
posibilidad de recrear el mensaje de acuerdo a las experiencias vividas en su
marco histórico, diciéndolo en pocas palabras, según su cultura. Hacer radio es
hacer un uso correcto del lenguaje verbal, pero agregarle esa estética, ese
detalle necesario para poder captar, con libertad de por medio, pero siendo
atractivo, provocador y eminentemente visual (uso de la imaginación para
recrear ambientes o diversas situaciones), no dejando de lado la correcta
estructuración pre planificada de las oraciones que se emitirán haciendo radio.
La única tarea de nuestro receptor es recibir
(visto desde una perspectiva lineal), pero la del emisor, o sea, la de nosotros,
es diferente. La principal tarea del interlocutor es aprender a escuchar y a
sentir, entender, procesar y evocar para crear un sentido común y diseñar un
vínculo con el radioescucha. El uso cotidiano de la lengua es repetitivo, y
muchos de los receptores, solo lo captan por medio de la radio o de la
televisión, esto hace que, la labor de un interlocutor sea muy puntual e
importante, crean una responsabilidad social en la cual se debe de resguardar,
ampliar y difundir la lengua sin dañarla, ya que es algo muy serio y también
considerado con el máximo bien común. A pesar de que la lengua se modifique,
debido a que es un ente social que está siempre afectado por el trato de la
sociedad y su evolución cultural por medio de los cambios correspondientes en
la vida cotidiana. El interlocutor tiene que entrar en acción con su oyente, no
solo le basta con decir algo, sino también con proponer, con unirse y llamar a
la unión, llamar a que formen parte de, pero, persuadiendo, convenciendo mas no
obligando, porque aquí es donde aparece la libertad de elección para el oyente,
este es quien decide si quiere formar parte del movimiento realizado por
interlocutor, o simplemente ignorarlo.
Antes el oyente era partícipe y
daba su opinión por medio de llamadas o cartas pero no era creador de
contenidos debido a la falta de inmediatez de su participación. Hoy en día y de
la mano de la tecnología podemos ver que las cosas han tomado otro rumbo, el
emisor y el receptor ahora intercambian sus papeles, es algo significativo en
el proceso de interacción puesto que la radio deja de ser la única emisora del
mensaje, por lo tanto, el presentador deja de ser el único emisor del mensaje y
el oyente deja de ser el único receptor. En consideración de este oyente, se
puede ver desde dos perspectivas, lo personal y lo comunitario, no se puede
encontrar solo, sin embargo es único, es uno y parte de un movimiento social
que tienen en común experiencias enriquecedoras que sirven de base para una correcta
comunicación radiofónica. El oyente como un elemento es quien le asigna un
significado al mensaje sonoro en el proceso de interacción de la comunicación
radiofónica, percibe e imagina, se vuelve visual (dicho esto por la producción
de imágenes auditivas que hacen los receptores al ampliar horizontes después de
haber recibido correctamente un mensaje). La radio siempre hace una llamada a
la armonía, a la creación del diálogo para lograr unidad y concordia entre los
interlocutores y sus oyentes. Muchas veces se le ve erróneamente al oyente solo
como tal, puesto que cada vez se ve en situación de diálogo interrumpido y casi
nunca puede seguir esta conversación a la que invita la radio, es por eso que
un buen interlocutor o emisor, siempre busca crear el diálogo teniendo prevista
una respuesta de su oyente, una respuesta dialógica que rompa el “silencio” o
el “hielo” que existe en la relación interlocutor-oyente. Así es como poco a
poco, las audiencias aprenden a “leer” nuestro mensaje, se familiarizan con las
claves del grande conjunto de signos que construyen el mensaje para así hacer
posible la decodificación de tal. Sin una interacción de diálogo entre el
emisor y el receptor, sin ese proceso de percepción, el diálogo y sus mensajes
ya no tendrían sentido.
Conclusiones:
- Es evidente el cambio que la radio ha hecho, de ser un medio de difusión masiva, a querer integrarse en la ciudadanía, en las minorías e integrarlas para lograr la participación activa de todas estas, este cambio ha logrado permitir que como medio, no se quede atrás ni se extinga con la aparición de las nuevas tecnologías, fomentando siempre una comunicación participativa de las audiencias.
- Hoy en día, ya que el ambiente radial ha cambiado y ya no es solo de cabina, sino también, de exteriores, la comunicación radiofónica invita a la conversación, o sea, debe existir siempre un diálogo, para lograr un clima de unidad y un sentimiento de apego desde el interlocutor hacia su audiencia y para que esta audiencia se familiarice con nuestro mensaje.
- El oyente ya no es solo un oyente, gracias a la llegada de nuevas tecnologías y en plena era de la globalización, la respuesta (antes interrumpida o precaria) del receptor es diferente, con tanto poder que, como un emisor, podría afectar en parte en la programación de la radio o en la comunidad, ahora el oyente no es de simples llamadas de segundos, ahora el oyente también es un emisor directo que intercambia papeles con el interlocutor.
- El lenguaje es el máximo recurso humano por excelencia y también algo muy serio que merece el respeto tanto de emisor como receptor. El lenguaje radiofónico consta de cuatro partes organizadas: palabra, música, sonidos y silencios; toda una sucesión ordenada, continua y significativa de “ruidos” elaborados por las personas, los instrumentos musicales o la naturaleza, y clasificados según los códigos de este tipo de lenguaje.
Referencias:
4: http://biblioteca.bausate.edu.pe/docs/publicaciones-bausatinas/glosario-radiofonico.pdf

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